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23 dic. 2012

CORAZÓN, NO CORRAS




CORAZON…NO CORRAS 

 

 

Corazón… no corras

Tiene alitas tiernas la esperanza magna

Unas voces nuevas entonan tu nana

para que florezcan en tu nido blando

azucenas líricas celebrando  el alba.

 

Teje con tus hilos amores suntuosos

píntale un encanto   florece  ventanas

y viaja sin prisa con burbujas áureas

por el paraíso de los alumbrados.

 

Corazón…no corras

Estás tan cansado de coser fracasos

de bailar sin sones y enfrentar batallas

Quedas esperando que el viento viajero

se lleve tu traje de precintos pardos.

 

Bebe de la fuente la gota sagrada

alivia tus penas con vinos del mago

que trae en su alforja risas y plegarias

para que comiences a vivir liviano

 

Corazón…no corras

En la esquina el cielo te presta su casa

esparce luceros titilando gracias

y escribe en tus alas que está permitido

liderar el juego de los atrevidos.

 

Quítate las cuerdas de recuerdos vanos

no ves que la vida camina muy rápido

y viene la reina del palacio avaro

con sus manos listas a abrazar tu paso.

 

Corazón…no corras

Detente un momento  recoge tus sueños

renuncia al perímetro de los que se amparan

tras muros de hielo forjados con duelo

inmersos en viejos amores  frustrados

 

 

Dibuja una espada de amor infinito

que luzca en sus bordes el grito de auxilio

logrando que el éxtasis forme un abanico

de luces pintando tu amor desteñido.

 

Corazón…no corras

Hay tantos delfines cantando en la playa

tantas sirenitas buscando una llave

que reanime amores en la casa blanca

donde vive el dueño de pasiones mágicas.

Busca tu alma inquieta…reclama tu salmo.

 

 



DIOS NO ESPERA NUNCA A LOS PARÁSITOS




DIOS NO ESPERA NUNCA A LOS PARÁSITOS
 
 
 
Parto hoy a mi retiro de confianza.
En el silencio de la noche
la luna me conduce al infinito.
Silba la Madre Tierra su victoria
porque mis pies cansados
se han quedado dormidos.
 
Más no será su suerte
apoderarse de mi cuerpo.
No retendrá mi vuelo
con su presente mirada deslucida.
 
Las golondrinas de mi estancia
se volverán un sol de vida
y las alondras que me pueblan
entonarán un himno de victoria.
 
He de salir con mis antojos
mis ideales    mi alegría
a liderar otros caminos peregrinos.
 
Y Dios no espera nunca
a los parásitos apáticos.
 
Es un instante de conciencia liberada
acomodar mis flores entonadas
en cien colores de impaciencia
porque la vida pasa caminando
sin detenerse un poco.
 
Y si me tienta el viento
consagro su beso hospitalario
con un intenso fuego deslumbrado.
 
He de salir con mi pollera abanderada
a pregonar mi viejo salmo
el que recorre las plazuelas de la historia
con su lengua sagrada.
 
Y mi Yo Soy enriquecido
ha de surgir de pronto
para cantar la partitura glamorosa
de mis años eufóricos
con mis guerreros lúcidos
aguijoneados por la riqueza de servir.
 
Y no serán los perros quienes muerdan
mis cicatrices rojas
porque no tengo tiempo para darles
un momento de gloria.
 
He de partir con mis proyectos
mis reforzados sueños
con una luz en mi corona
que ilumine el sendero áurico
con una flor en mi cabello
y con los pies desnudos
he de bailar mi danza más pletórica.
 
 
BEATRIZ OJEDA
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