Bienvenido

9 feb. 2019



¿Dónde estoy y quién soy?

A la piedra perdida no le duele la muerte
el no sentir dolor la hace omnipotente
y se queda dormida esperando el oriente.

Si el dolor de estar vivo, confundido, impotente
se mudara a la fuente de los ciegos espectros
todo cierto sería un fraude purulento.

Si reír es un verbo de cuatro letras vivas
y morir es un verbo de cinco letras muertas
cuál verdad es morir si reír es un cuento.

Levantarse y reír en este mundo incierto
saludar al paseante que puede ser un muerto
es la gran ceremonia que afirma lo hipotético

Loca estoy en mi rueda que circula sin pena
es amor o es dolor lo que vive en mi centro
si no se dónde está la puerta del acierto

El infierno es auténtico calor para los huesos
el edén no nos dice que placer nos espera
¿Dónde está la verdad de la vida presente
o es la muerte la suerte de la vida que miente?


Y me espera la nieve que recorre la esencia
revelando temblores en mi alma aturdida
Dónde estoy y quién soy me pregunto perpleja
convulsiones burlonas estremecen mi cuerpo.


Beatriz Ojeda
Derechos Reservados



CON LOS OJOS TEÑIDOS

Eres el sol del mediodía cuando me miras
en las mañanas tentadoras
gardenias y jacintos realzan sus aromas
reflejando tu amor que sólo vierte
elixires repletos de eufonía.

y yo te observo silenciosa
con mis ojos de río desbocado
mis ojos que degluten placenteros
tu imagen de jovial aventurero
tu irreverente e intensa sinfonía
invade los sentidos de la vida
y la vuelve un enjambre de ternura
que recama en mis brazos
regalándome el cielo
que llega hasta mi alma con canto de jilgueros.

Ya no importan los años que he vivido
subida a mi vieja soledad.
Un minuto contigo es un tiempo infinito
un abrazo  
 un cortejo de palomas eternas
y un beso tiene el fuego de todos los incendios.
Y el silencio amoroso
nos envuelve
 con sus alas de seda
y nos deja mirarnos con los ojos teñidos
de todas las palabras y todos los deseos.


beatriz ojeda derechos de autor









¿Por qué la vida?

Por qué la vida me arrebata su ofrenda 
me desangra las venas
me saquea los huesos
me atormenta la sangre
me sofoca el aliento.

Por qué la vida me arrincona en la esquina 
balancea sus trampas
desenvaina su espada
rozagante bromea
licenciosa corrompe.

Por qué la vida me atosiga de besos
intoxica mis ansias
acosa mi cordura
fustiga mis deseos
agita mi colmena.

Por qué la vida me retuerce los brazos
me invalida el abrazo
me tortura sin plazo
me mutila las alas
y me suelda a este fango.

Por qué la luz no se apiada un instante
y acaricia mi rostro
con sus manos de seda
y me muestra un momento
el brillar de una estrella.

Beatriz Ojeda   Derechos de Autor