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28 nov 2011
NADA ES
Estático rostro enigmático
ojos desorbitados
fijos
en la vaciedad
estancada en la pared.
Nada es
nada huele ni duele
sólo las cicatrices de su alma
reportan vida.
Perdida en el océano turbulento
su mente gira
a veces grita y llora
a veces se recluye en su mutismo
y se hamaca abrazado
a sus dos piernas desteñidas.
Recorre en su silencio los recuerdos
alienados
amotinados
desesperados.
Afianzado en la tierra tangible
debuta en el cielo
partido en dos.
Sin saberlo
camina la vida en dos universos.
Lamento de cuerdos
se escuchan al viento.
Locura está libre
embaucando
esquivos
nostálgicos
cautivos
deshabitados rendidos .
17 mar 2011
AYER LLEGASTE TRISTE
Levanto esta copa de mi brindis,
por este tiempo viejo que ya estorba,
lo derrito / lo enfrío / lo sepulto
y le pongo una flor a su partida.
Tiempo que recorrió mis venas,
cuando tus tacos sonaban,
en la vieja escalera
agitando mi corazón de espera.
Cada domingo aguardaba tu regreso,
en ese cuarto de hotel
donde la cama solitaria revivía,
sólo por vernos juntos
y sentir los gemidos de la vida.
Ayer…llegaste triste,
tus ojos anunciaban despedida,
como una mariposa cristalina
te quedaste en mis brazos,
con el último aleteo de tu vida.
19 dic 2009
YACE MACILENTO
Sobrecogido en su lecho
Extraviado en su dolor
transporta el llanto de sus huesos
maltrechos
enroscados
como cadenas de presos
Cadavérica piel cubre la carne
que refugia sus entrañas
Es locura lo verde o es esperanza
Yace macilento esperando la soga
La mordaza que nunca le han quitado
retiene entre sus hilos los gritos de la parka
que ya no quiere ser participante
de un juego tan opaco
Alterando los planes del verdugo
la muerte modifica su castigo
y coloca en la frente del sicario
una rosa de horror
para que cante
una canción de amor al condenado
liberándolo así de sus candados
15 nov 2009
Hay días que la pena se agiganta
Hay días que la pena se agiganta
recorre las arterias de mi río
confunde mis diagramas encerrados
retuerce mi garganta con sus manos
y muero
agonizo lentamente
con mi esencia vacía de estertores
de ansiedades anémicas
vaciándome de todo lo que he sido
Penetro en mi coraza apadrinada
por dioses y demonios enjaulados
cerrándome las puertas de lo cierto
abriéndome la puertas del averno
y expiro
me extingo dulcemente
con mi daga hundida en mis entrañas
en mi alma insurrecta
que aún quiere colmarse de alborozo
Beatriz Ojeda
Copyright 2008Derechos reservados
recorre las arterias de mi río
confunde mis diagramas encerrados
retuerce mi garganta con sus manos
y muero
agonizo lentamente
con mi esencia vacía de estertores
de ansiedades anémicas
vaciándome de todo lo que he sido
Penetro en mi coraza apadrinada
por dioses y demonios enjaulados
cerrándome las puertas de lo cierto
abriéndome la puertas del averno
y expiro
me extingo dulcemente
con mi daga hundida en mis entrañas
en mi alma insurrecta
que aún quiere colmarse de alborozo
Beatriz Ojeda
Copyright 2008Derechos reservados
26 jun 2008
Princesa pálida destilando frío
Estás ahí dormida como un ángel
princesa pálida destilando frío
quietud de estatua tu presencia frágil
yaciendo tu figura sobre el mármol.
Bella como una luz que se desborda
rodeada de brillantes luces velas
juegan las llamas en tus mejillas pétreas
esperando despertar tu alma quieta.
¿Quién te ha llevado en sus alas esta tarde?
En tus anhelos una espera se ha quedado
se han derramado los ríos de las torres
y los glaciares lloran por tu noche.
Cubro tus manos frías con las mías
intentando calentar tu piel de seda
no renuncio a tus ojos verdemar
ni a tu boca ambiciosa de mis besos.
He perfumado la sala con lavanda
el Aleluya de Haendel se deleita
luces de invierno se posan en tu frente
iluminando tu aura de silencio.
Copyright © Beatriz Ojeda
Derechos reservados.
9 may 2008
SON TODOS O NINGUNO
En mi sonrisa blanca de premura
se desliza la bruma de mi canto.
Se derrama en la virtud de mi constancia
la protesta sinuosa de los muertos.
Salgo desde la oscura tierra desventura
autorizo mi verdad a ciegas.
Vengando los pobres enterrados,
vivos o muertos en su silencio absorto.
Grita la profunda huella
herida por los cascos de los moros,
sombra tenebrosa que se esconde,
renunciando a pronunciar palabra.
Cae la noche azul sobre la siembra,
trigales rubios elevados hacia el cielo,
se esfuman en la voz de las semillas,
gérmenes de verdad en claros soles.
Saltan augustas las almas desnudadas
de frío, de llanto, de soledad primera.
Resurgen de la fiesta de ilusiones
en cada espiga de oro que destella.
Mira con tu ojo de centella
como se mecen las plantas esta noche
y en la mañana el sol las ilumina
como un violín tocando melodías
eternas, sublimes, sin un nombre.
Son todos o ninguno los que oyen
escribiendo sus verdades inconfesas.
Habrá un momento de glorioso himno
en que la tierra despierte las bondades
misericordia de una vieja sabia
piadosa en su esencia majestuosa.
Copyright © Beatriz Ojeda
En mi sonrisa blanca de premura
se desliza la bruma de mi canto.
Se derrama en la virtud de mi constancia
la protesta sinuosa de los muertos.
Salgo desde la oscura tierra desventura
autorizo mi verdad a ciegas.
Vengando los pobres enterrados,
vivos o muertos en su silencio absorto.
Grita la profunda huella
herida por los cascos de los moros,
sombra tenebrosa que se esconde,
renunciando a pronunciar palabra.
Cae la noche azul sobre la siembra,
trigales rubios elevados hacia el cielo,
se esfuman en la voz de las semillas,
gérmenes de verdad en claros soles.
Saltan augustas las almas desnudadas
de frío, de llanto, de soledad primera.
Resurgen de la fiesta de ilusiones
en cada espiga de oro que destella.
Mira con tu ojo de centella
como se mecen las plantas esta noche
y en la mañana el sol las ilumina
como un violín tocando melodías
eternas, sublimes, sin un nombre.
Son todos o ninguno los que oyen
escribiendo sus verdades inconfesas.
Habrá un momento de glorioso himno
en que la tierra despierte las bondades
misericordia de una vieja sabia
piadosa en su esencia majestuosa.
Copyright © Beatriz Ojeda
Derechos reservados.
Ellos caminan.
Inmolados,
mis sueños,
viajan por el sendero del olvido.
Solos van con el silencio
de los muertos vivos
los que deambulan como espectros
con su sombra helada.
Huellas de su pasar
subsisten entre las hojas
que los conserva en suspenso,
hasta el regreso de la nueva vida.
Luz oscura y ácida transita por mis venas
sedienta de azul paz y verde mar
de sol y amor en horas doloridas.
Con pesar y tiempo incomprendido
como visiones de la noche.
Ellos caminan.
Inmolados,
mis sueños,
viajan por el sendero del olvido.
Solos van con el silencio
de los muertos vivos
los que deambulan como espectros
con su sombra helada.
Huellas de su pasar
subsisten entre las hojas
que los conserva en suspenso,
hasta el regreso de la nueva vida.
Luz oscura y ácida transita por mis venas
sedienta de azul paz y verde mar
de sol y amor en horas doloridas.
Con pesar y tiempo incomprendido
como visiones de la noche.
Ellos caminan.
Copyright © Beatriz Ojeda
Derechos reservados.
25 abr 2008
ERA OTRO

Buscando en el baúl,
de los sueños vividos,
encontré esta mañana
una flor que maldigo.
La del que fue tu amante
cuando estabas conmigo.
Volvías de la calle
plena de luz y vida,
la sonrisa perfecta,
la mirada lucida.
Y cuando te quedaste
una noche dormida,
volviste como en sueños
sembrada y florecida.
En tu vientre lucía,
una semilla tierna
prendida en esas noches
que esperabas ansiosa
y salías cantando
con aroma de rosas.
Era otro ese hombre
que te dio tu otra vida.
No eras tú, ni era yo,
era él que surgía
de tus juegos floridos
de tu amor sin medida.
Desde entonces no escucho,
no veo, no pregunto,
para que nadie sepa
que ese niño no es mío,
que esa flor entrañable
que habitó tus entrañas,
tiene nombre de otro,
no soy yo, no lo he sido.
Copyright © Beatriz Ojeda
Derechos reservados.
24 abr 2008
El hueco de mis manos

EL HUECO DE MIS MANOS
Amando tu presencia
o tu ausencia desmedida.
Estoy aquí reprimiendo mis anhelos
de encontrarte una tarde
caminar paso a paso de tus días
en silencio, sin dudar siquiera
del eco de tu paso en mi vereda.
Un suspiro, una palabra,
un amor de fantasía
aunque tu mano entre la mía
concreten un encuentro inesperado.
Yo sorberé ese tiempo lo retendré en mi boca
iluminando mi corazón de fresca hora de aguanafa
Te vas a tu morada
con tu vida enroscada en torbellinos.
Te vas dejando en el hueco de mis manos
una respuesta alada que guardaré en mis noches
hasta que la tumba me encuentre solitaria.
Copyright © Beatriz Ojeda
Derechos reservados.
21 abr 2008
Estoy sentada en la orilla

Estoy sentada en la orilla
en la orilla de la mar
Esperando que regreses
pero las olas se van.
Estoy mojada de tiempo,
de tiempo que tú no estás
El mar se vuelve bravío
cuando me siente llorar.
Grito mi amor reprimido,
mis celos, mi soledad,
Te fuiste en aquella barca
y no escuchas mi llorar.
¡Ay amor! ¡cuánto te envuelve!
la bruma no se va más
Y tu barca no regresa,
para volver a empezar.
Copyright © Beatriz Ojeda
Derechos reservados.
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