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29 jun. 2010

LA VIEJA DUEÑA DEL ARPA

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La primera despedida de la vida que se pasa
es como una mariposa que se ha quemado las alas.
Siempre sale en la mañana la vieja dueña del arpa,
la que transita la calle adivinando las grietas.
Estructuras inconscientes armaduras hierro hueco
acomodan en sus huesos el peso de sus infiernos.
No me avises vieja eterna cuando penetres mi hora,
no quiero cantar contigo el himno de tu victoria.
Iré camino al destierro sin saber quién me delata 
Soy un viejo que perdura, en la sombra, en la cornisa,
en la gaviota que vuela, en la espera de las ninfas.
Siempre que busques un verbo para nombrar tu venida
tendré en mi lápiz despierto otro verbo que te diga,
que las azules miradas de los dioses peregrinos
están moviendo la tierra cargándolas de latidos.
Corazones de ilusiones adivinan tu sigilo
y destruyen con su gloria tus ansiedades de niña.
Nunca llegarás en hora, esperando en el camino,
está el fantasma de siempre hechizando tu delirio.
La luna tiene en su pecho los nombres que has elegido,
si el sol te alumbra esta noche no podrás llevarte un niño,
ni un puñado de canciones, ni la solapa de Cristo
dejarán que te despiertes esta noche de domingo.


4 comentarios:

Melody Paz dijo...

La muerte se lleva todo, pero esta el sol, la vida su contrapartida, y él siempre asoma. Bello poema amiga.
Pasa por mi casita tienes un premio a la originalidad, espero te guste.
Besitos.

ROCIO dijo...

Beatriz gracias por tu visita a mi blog, me voy de vacas a la vuelta nos seguimos.

Un abrazo.

Rocío

Jorge Ampuero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jorge Ampuero dijo...

Meditando entre tus versos surge de pronto el ideal de resurrección y eternidad.

Saludos...