Bienvenido

16 jul. 2008

¡Clama tú!

¡Clama tú!
soberbio amo descarado,
por ti , por ti.
Rescataré la luz con mis soldados muertos
aunque no quieras.
Vivo o muerto te roeré el corazón con mis dos dientes.
Serás una mascota de los leones
un instante,
hasta que el asco de tu hedor,
los reporte,
a desterrar tus larvas viejas de sus garras.

Explícate después por qué te fue otorgado
el premio a “Los perennes miserables”.
Despertarás en tus balcones ilustrados
sin conciencia ni miedo ni derrota,
pues nada es y nada queda en ti.

Nada.

Te resbalaste solo

al infinito hueco de tu propia hoguera

y no te quemarás porque eres Nada.
Copyright © Beatriz Ojeda
Derechos reservados.












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